Resumen

  • ACMA prefiere, de forma preliminar, modificar la licencia australiana para dispositivos de baja interferencia y acreditar a los operadores AFC; todavía no es una decisión definitiva.
  • Las pruebas recuperaron datos de licencias y operaron equipos, pero también detectaron problemas de sincronización de bases de datos y registro de dispositivos. No demuestran coexistencia en todo el país.

La Autoridad Australiana de Comunicaciones y Medios (ACMA) ha pasado de debatir en términos generales la coordinación automática de frecuencias (AFC) en 6 GHz a presentar un posible diseño regulatorio. El documento publicado el 16 de octubre plantea cómo podrían operar redes de área local por radio (RLAN) de potencia estándar entre 5.925 y 6.585 MHz sin perjudicar a los servicios ya licenciados. Las respuestas se reciben hasta las 17.00 AEDT del 18 de diciembre. La consulta no autoriza aún el uso comercial.

La propuesta destaca por dónde situaría la responsabilidad. La postura preliminar de ACMA es modificar la licencia de clase vigente para dispositivos de baja interferencia. Un dispositivo RLAN de potencia estándar solo podría transmitir cuando un operador AFC acreditado gestione su acceso. En vez de aprobar cada producto de software por separado, ACMA se inclina por acreditar al proveedor del sistema, que respondería por operar software conforme a los requisitos. El documento define la potencia estándar como un máximo de 4 W PIRE; el uso exterior de muy baja potencia permitido hoy está limitado a 25 mW.

El cambio podría ampliar la cobertura en campus, minas y redes inalámbricas fijas, pero depende de una coordinación que todavía no está aprobada.

ACMA señala que recibió 26 respuestas a su documento de debate de 2025. Su resumen clasifica 18 como favorables a permitir RLAN de potencia estándar, incluso en exteriores, si AFC coordina el acceso. Cinco subrayaron la protección de los usuarios con licencia, aunque no se opusieron al principio; dos pidieron cautela, entre otros motivos por el Wi-Fi doméstico y el ferrocarril; una se opuso y propuso una banda más estrecha y una base de datos controlada por el Gobierno. Es la síntesis de ACMA, no una votación que cierre el diseño.

Las pruebas muestran por qué la operación de las bases de datos importa tanto como la decisión sobre el espectro. En cuatro emplazamientos de Queensland, Australia Occidental, Nueva Gales del Sur y Australia Meridional, los sistemas recuperaron datos del Registro de Licencias de Radiocomunicaciones (RRL) y los dispositivos AFC funcionaron. No se observó interferencia, aunque ACMA advierte que había relativamente pocos servicios incumbentes en las zonas de prueba. También aparecieron problemas de sincronización de datos y registro de dispositivos.

Los resultados respaldan seguir ensayando; no demuestran cómo funcionaría el sistema en todo el país ni con alta densidad de usuarios.

En el modelo propuesto, el proveedor combinaría datos del registro, modelos de propagación y criterios de protección para calcular canales y potencias permitidos en cada ubicación. ACMA contempla requisitos de ciberseguridad, auditoría, integridad y actualización de datos, conservación de registros y notificación de incidentes. Si una actualización no se completara, el documento prevé que los dispositivos dejen de transmitir hasta recibirla. Aún faltan por definir la frecuencia de actualización, el alcance geográfico de las acreditaciones y los procesos finales de auditoría o revocación.

ACMA tampoco plantea publicar en el registro cada asignación AFC ni coordinar las asignaciones entre distintos proveedores; los protocolos Wi-Fi ordinarios gestionarían los riesgos entre dispositivos.

La ruta tendrá varias etapas: analizar las respuestas, consultar los requisitos detallados en el tercer trimestre de 2027 y finalizar las reglas de licencia y acreditación entre el cuarto trimestre de 2027 y el primero de 2028. Solo entonces podría comenzar el despliegue. Mientras tanto, las solicitudes para licencias científicas de prueba seguirán evaluándose caso por caso.

Fuentes