Resumen

  • ACMA implantó las reglas del radio móvil ferroviario en 1900–1910 MHz. La distancia de coordinación baja de 70 km a 5 km cuando se cumple la selectividad del receptor o se entrega el aviso anticipado exigido.
  • El aviso de respaldo debe identificar receptores, cálculos, transmisor y fecha de inicio; cualquier cambio en la estación reinicia el plazo.

Una red de radio ferroviaria tiene que hablar a lo largo de las vías sin meterse en la conversación de las redes móviles vecinas. Australia le asignó 10 MHz, entre 1900 y 1910 MHz. Las estaciones base existentes en 2 GHz empiezan justo después, en 1920 MHz, y llegan hasta 1980 MHz. ACMA respondió con algo más útil que «coordinen con tiempo»: distancias, pruebas de selectividad y un reloj de dos años.

La decisión de julio de 2026 culmina un proceso de planificación iniciado en 2021. RALI MS51 fija las reglas del radio móvil ferroviario (RMR); RALI FX19 se actualiza para la banda ancha inalámbrica de corto alcance en interiores. ACMA también modificó la licencia de clase móvil y los instrumentos de impuestos. El plan deja 1880–1900 MHz para banda ancha de corto alcance bajo licencia de clase y permite servicios interiores con licencia de aparato hasta 1920 MHz. Al ferrocarril le toca una franja más estrecha.

El problema delicado está en los equipos viejos. ACMA espera que las nuevas estaciones base de 2 GHz cumplan la selectividad mejorada de ETSI TS 103 807; algunas de las ya instaladas no la cumplen. Los operadores ferroviarios y móviles deben intercambiar parámetros de los receptores y acordar un calendario de actualización. Si la negociación se atasca, el operador ferroviario dispone de una vía de respaldo: avisar, dos años antes de asignar el transmisor, a todos los titulares de licencias de 2 GHz con un receptor registrado a menos de 70 km.

El aviso debe permitir actuar. Tiene que enumerar los receptores que no pasan la coordinación, explicar los supuestos y resultados de los cálculos y detallar la ubicación, los parámetros del transmisor y la fecha prevista de inicio. Si esos datos cambian, los dos años empiezan de nuevo. El plazo solo sirve porque el proyecto queda descrito con precisión.

Los 70 km y los 5 km no son dos pronósticos de hasta dónde llegará una interferencia. La coordinación puede abarcar 70 km para receptores antiguos; baja a 5 km para equipos registrados después de la entrada en vigor, confirmados como compatibles con la selectividad mejorada o cubiertos por un aviso válido de dos años. La coordinación se considera superada cuando cumple los criterios de protección o cuando el titular afectado acepta la asignación.

También importa quién decide cada cosa. La Australasian Railway Association coordina el acceso a los 10 MHz; una persona acreditada hace la coordinación técnica. ACMA cree que la gestión sectorial ayudará a aprovechar el recurso, pero se reserva revisar el papel de la asociación conforme avancen las reformas ferroviarias. Repartir acceso y calcular interferencias son dos trabajos distintos.

El uso de banda ancha inalámbrica en interiores muestra cuánto puede cambiar una hipótesis. ACMA sustituyó una pérdida de penetración en edificios de 20 dB por 14 dB; la distancia de coordinación prevista aumentó a 28 km. Esos transmisores siguen obligados a no interferir con receptores de 2 GHz. Unos decibelios en el modelo pueden estirar el mapa de forma considerable.

El análisis de coexistencia de ACMA es teórico porque hay pocos despliegues ferroviarios comparables en el extranjero. La agencia vigilará la implementación y puede ajustar las reglas. Aún faltan estaciones en funcionamiento, parámetros reales de receptores y observaciones de coexistencia; el documento no aporta esa serie.

Fuentes