Summary

  • La decisión de ACMA sobre 2,5 GHz conserva un límite de potencia radiada total de 50,2 dBm por 5 MHz para las antenas avanzadas. Los representantes de la banda ancha móvil pidieron 53 dBm por 5 MHz.
  • Los representantes de la radioastronomía advirtieron que el límite propuesto para emisiones no deseadas hacia 2690–2700 MHz supondría aproximadamente 9 dB más que el actual. ACMA mantuvo su propuesta y confirmó que el titular debe proteger los receptores radioastronómicos con independencia de la distancia.
  • La referencia a 100 km indica dónde suele hacer falta coordinar un transmisor fijo. La modificación de las directrices ya está en vigor; ACMA todavía prevé trabajar con los titulares para actualizar las condiciones pertinentes de cada licencia.

Hay una manera rápida de equivocarse en esta historia: dibujar un círculo de 100 kilómetros alrededor de un radiotelescopio y tratar el exterior como territorio libre. El documento de resultados de ACMA describe ese radio como el lugar donde la coordinación de transmisores fijos suele ser necesaria. En la misma explicación asigna al titular de la licencia la protección del receptor con independencia de la distancia. La primera frase ayuda a organizar expedientes. La segunda determina quién responde cuando la señal cruza el borde cómodo del mapa.

ACMA llegó a esa distinción al revisar la banda emparejada de 2500–2570 y 2620–2690 MHz, utilizada por redes móviles. Sus condiciones técnicas nacieron antes de la difusión de los sistemas de antenas avanzadas. La autoridad decidió adaptar el marco a equipos 5G y 4G más recientes y, a la vez, conservar la convivencia con servicios en frecuencias contiguas. Justo por encima del tramo superior, entre 2690 y 2700 MHz, se sitúa la radioastronomía. La antena comercial y el receptor científico comparten una frontera de espectro aunque sus responsables tengan planes muy diferentes.

Un techo que la industria no consiguió levantar

El sector móvil quiso más potencia dentro de su propia banda. Pidió 53 dBm de potencia radiada total por cada 5 MHz. ACMA fijó la cifra propuesta de 50,2 dBm por 5 MHz. Según la autoridad, esa elección permite desplegar antenas avanzadas y mantiene continuidad con las condiciones existentes. Una subida adicional y un mayor acercamiento a límites europeos podrían discutirse en la revisión de licencias de espectro que expiran, cuyo comienzo ACMA sitúa en el primer trimestre de 2027.

Las cifras parecen un asunto para una hoja de cálculo, pero delimitan el margen de la inversión. Un fabricante puede diseñar para una norma internacional más amplia; el titular australiano tendrá que registrar y operar el equipo con arreglo a las condiciones de su licencia. El regulador aceptó la modernización y rechazó por ahora la parte de potencia que la industria quería añadir. No son la misma decisión.

Fuera de la banda propia, el debate fue más áspero. Los representantes de la radioastronomía dijeron que la propuesta para emisiones no deseadas de antenas avanzadas hacia 2690–2700 MHz permitiría un nivel aproximadamente 9 dB superior al anterior. Preguntaron por qué las distancias de coordinación seguirían siendo adecuadas si el entorno de emisiones cambiaba. Los participantes de la banda ancha móvil defendieron una mayor confianza en las coordinaciones existentes. ACMA conservó los límites propuestos. La comparación de 9 dB es la objeción de los astrónomos recogida por la autoridad, no un registro de observaciones ya perdidas.

La respuesta regulatoria fue mantener el criterio de protección del receptor. Las directrices de transmisores remiten a la recomendación ITU-R RA.769-2. ACMA afirma que la responsabilidad de cumplir ese criterio corresponde al titular de la licencia incluso fuera del radio de coordinación habitual. Este es el punto de control. El operador puede usar 100 km para identificar expedientes que requieren una llamada inmediata. Necesita otra clase de evidencia para demostrar que una instalación más lejana respeta el límite recibido por el radiotelescopio.

La suma de antenas, enviada al año siguiente

La radioastronomía también pidió mayor claridad sobre el efecto combinado de múltiples sistemas de antenas avanzadas. ACMA mantuvo las distancias y métodos de coexistencia existentes. Explicó que esos instrumentos no exigen un modelo de interferencia agregada y no añadió uno específico para estas antenas en la revisión actual. Se mostró dispuesta a considerar un umbral explícito para radioastronomía tras nuevas aportaciones en la siguiente revisión de licencias. Así, la obligación de protección tiene dueño, mientras que el método detallado para una red densa sigue siendo un motivo posible de disputa.

La diferencia entre obligación y método se hará visible en los registros de operación. Una licencia individual, la ficha de un transmisor, los cálculos de emisiones y un expediente de coordinación pueden mostrar qué hizo un operador. El receptor científico aporta la otra mitad: qué recibió realmente en su banda de observación. La decisión de septiembre contiene la regla y los argumentos, pero no una serie de mediciones posteriores a la instalación de nuevos sistemas. Esa es la evidencia concreta que cambiaría la evaluación de la convivencia en cada lugar.

ACMA aceptó además correcciones que merecen lectura directa. Suprimirá un término 0.05 colocado en ecuaciones de emisiones no deseadas hacia 2620–2690 MHz. Precisó que determinados límites EIRP en rangos vecinos se aplican por antena. Aceptó sustituir max(Channel BW, 5) por max(Channel BW, 6) en una tabla y corregir una referencia de receptor a 3GPP TS 38.104. Un decimal o una unidad mal puestos hacen que dos ingenieros calculen permisos diferentes. Por eso el texto definitivo de cada licencia tendrá más valor que cualquier resumen general.

La variación registrada de las directrices para transmisores está en vigor desde septiembre. La página de la revisión indica que ACMA trabajará con los titulares para adaptar las condiciones relevantes de sus licencias. Quien quiera saber qué puede emitir una estación concreta necesita ambos documentos y la fecha en que sus condiciones individuales cambiaron. Para la petición de 53 dBm y la metodología de radioastronomía, el siguiente escenario será el proceso anunciado para 2027.

La prueba de esta reforma no será la limpieza de un mapa de cobertura. Será una cadena de documentos y señales: condición de licencia, registro de estación, coordinación y recepción en el observatorio. Si ACMA concede más margen técnico al transmisor, alguien tendrá que demostrar que el vecino científico conserva el suyo. El nombre de ese alguien figura en la licencia.